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Gusto por la estrofa pulcra y cuidada. Pretenden que sus poemas tengan una gran musicalidad, y recurren a ampliar los ritmos y las formas métricas. Siguen usando los metros clásicos (endecasílabo u octosílabo), pero introducen medidas poco usadas hasta entonces: el alejandrino, el dodecasílabo (6+6) o el eneasílabo. Además, utilizan el ritmo de los pies acentuales: dáctilos, anfíbracos o anapestos.

Culto a la belleza sensorial: la luz, el color y los efectos sensoriales.
Expresión de lo subjetivo: el mundo de los sentimientos íntimos, el mundo de los ensueños de la fantasía. Aun así, temáticamente podemos distinguir dos polos en el Modernismo: la expresión de lo exterior ajeno al poeta y la intimidad sentimental. En relación con el primer tema, los autores escriben sobre paisajes, mujeres hermosas, reyes y príncipes, desfiles, paisajes exóticos. De aquí podemos deducir la insatisfacción que sienten hacia el mundo en el que viven, y su afán por escapar y evadirse mediante su poesía. Profesan una gran devoción por París.

El otro polo temático sería la intimidad sentimental del poeta, una veces vitalista y alegre, y otras triste y melancólica. El paisaje se corresponderá simbólicamente con el sentimiento del poeta. Este segundo tema enlaza directamente el Modernismo con el posromanticismo de Bécquer o Rosalía de Castro.

Tono aristocrático y exquisito.

Búsqueda del “Arte por el Arte”, de lo bello como fin fundamental, lo cual, según Juan Ramón Jiménez, significará “el encuentro de nuevo con la belleza, sepultada por un tono general de poesía burguesa”.

Como hemos dicho más arriba, el principal representante del Modernismo es el nicaragüense Rubén Darío (1876-1916). De todos modos, no fue el primero, ya que tuvo importantes antecedentes como el cubano José Martí, los mexicanos Díaz Mirón y Gutiérrez Nájera, el cubano Julián del Casal y el colombiano José Asunción Silva, pero sí fue el autor que fijó definitivamente este movimiento a partir de la publicación, en 1888, de Azul..., obra de gran influencia, compendio de poemas y pequeños cuentos, que refleja todas las características del Modernismo repasadas más arriba.

Otras dos obras podemos destacar de Rubén Darío: Prosas profanas (1896), su libro más vitalista y alegre, y Cantos de vida y esperanza (1905), dividido en tres partes. En la primera, titulada como el libro, aparecen los poemas de temática hispánica y política, basados en autores anteriores (Cervantes, Góngora), pintores (Velázquez, Goya) o hechos históricos (pérdida de las colonias en 1898). La segunda parte, titulada “Los cisnes”, recoge poemas contrarios al poder que EE.UU. estaba tomando ya a principios del siglo XX. La tercera parte del libro se titula “Otros poemas”. La temática es melancólica.


LA PINTURA
Es una nueva forma de expresión pictórica iniciada a finales del siglo XVIII que surge en contraposición a los movimientos pictóricos anteriores: Pintura renacentista y Pintura barroca, que a pesar de la liberación del hombre en todos los campos de las artes y el saber en el movimiento del Renacimiento pasada la Edad Media; aún se mantuvo por décadas siguientes, un tipo de modelo o patrón, tradicional en todas las ramas de las artes plásticas. La pintura moderna es la que rompe los esquemas, modelos tradicionales y patrones establecidos, dando un nuevo camino a la pintura, que concluye a inicios del siglo XX con el inicio de la Pintura contemporánea.

El campo pictórico se enriquece con el cartelismo y la escenario El anuncio de los espectáculos se procura efectuar con el máximo rango artístico, ya que ello ha de repercutir en la afluencia del público. La escenografía se encarga a conspicuos artistas. Matisse, Picasso, Dalí, Chagal, figuran entre los grandes escenificadores. Y de igual manera, el pintor ha tenido activa participación en el cine; algunas veces, suministrando decorados, que han de ser filmados, pero en ocasiones, realizando películas completas (Walt Disney). Los mismos pintores impresionistas, inician el nuevo giro de la pintura. El impresionismo ha pintado la mera apariencia. Un grupo de artistas inicia desde 1880 la reconstrucción de la forma, es decir, de la existencia. Esta tendencia ha recibido el nombre de constructivismo, y a su vez encierra diversos movimientos. Los tres grandes promotores de esta orientación: Cézanne, Van Gogh, y Gauguin; huyen de la atmósfera de París en busca de horizontes inéditos.

El cuadro de Henri Matisse titulado "La Desserte, harmonie en rouge" (El Postre, armonía en rojo), que data de 1908, utiliza materiales ópticos que eran lugar común para los artistas de la época, cualesquiera que fuesen sus convicciones estéticas, y que verdaderamente habían formado parte de la impedimenta tradicional europea desde el tiempo de los pintores flamencos del siglo XVII.La drástica simplificación del trazo muestra la escasa importancia que el artista atribuye al modo en que los objetos son percibidos por el ojo en la vida real.Este tipo de uso del color no era algo completamente inusitado en la pintura de entonces, a pesar de que Matisse llevó sus experimentos al último extremo. Ya Whistler había propuesto la idea de que el color podía tratarse en términos musicales, y había intentado por sí mismo su primera aplicación, aunque usando tonos ligeros.

Paul Cézanne

Hijo de un banquero Paul Cézanne (1839-1906) no conoció las apreturas económicas de muchos de los pintores de su tiempo. Pero supo imponerse la férrea disciplina de los que se creen requeridos al cumplimiento de una alta misión. Tuvo la recompensa de verse mundialmente reconocido en el último período de su existencia. Amigo de los impresionistas, singularmente de Pisarro, no aceptó la versión sensualista de la pintura de éstos. Sus cuadros vuelven a recobrar la fuerza de la realidad plástica, conculcada por el fulgor luminoso impresionista. Sabe conciliar en sus cuadros la preocupación por el problema científico (el volumen) con el gusto puramente estético. Este escultor-pintor, crea diversos procedimientos, para acentuar la noción del bulto. Pero renunciando al negro y al gris, medios tradicionales para la obtención de sombras. Sus sombras son generalmente violadas. De igual suerte incrementa los contrastes de colores, para que de tal encuentro se produzca el engaño que distienda los planos. Concibe el cuadro a base de cuerpos rigurosamente geométricos. No es casualidad, por ello, que halla escogido la manzana como pieza inexcusable de sus bodegones, pues ella le suministra una forma elemental geométrica, la de la esfera. Y para evitar que el objeto se desdibuje en sus perfiles, por la mayor iluminación natural que se deposita en éstos; los recalca con énfasis, mediante una sólida línea oscura. Su pincelada ha nacido en la cuna impresionista, de suerte que se distribuye en largos restregones, que lo mismo a los sillares en un edificio, organizan plásticamente el objeto. No sin razón Cézanne es el padre del constructivismo, que pugna por devolver la construcción plástica de la realidad, tras la desmaterialización producida por la luz impresionista. Sus cuadros más célebres son los bodegones, las flores, pero también los paisajes de Provenza, su tierra natal. En las varias versiones de sus “Jugadores de Naipes”, sin perder su preocupación por el relieve, nos han dejado uno de los pocos temas del arte moderno: el espectáculo de unos hombres entregados febrilmente a la consumidora pasión del juego. Por la claridad y lógica de sus cuadros, es un clásico.


ESCULTURA
En Cataluña, la escultura era un arte bien consolidado desde mucho antes del Modernismo. En efecto empezando ya en el siglo XIII con figuras como Bartomeu, Aloi de Montbrai o Guillem de Sagrera, pasando por Damià Forment, llegamos al siglo XIX con numerosos artistas que desarrollan su arte con notable perfección técnica y en casos con genialidad. Nos referimos, por ejemplo, a figuras como Salvador Gurri y Damià Campeny que se sitúan en la base de lo que más tarde generará la floración de la importante escuela "realista" con escultores como los hermanos Vallmitjana, Fuxà o Reynés que a su vez evolucionará hacia y convivirá con el Modernismo.
El Modernismo representó una brillante liberación de las formas.

En contraste con la norma anterior - el academicismo -, el Modernismo representaba libertad, la posibilidad de desarrollar cualquier forma, cualquier color, cualquier idea. La escultura no fue una excepción en este planteamiento. La expresión de las figuras en la escultura modernista nos muestras la vida en toda su variedad delante del frío academicismo imperante anteriormente.


El Modernismo catalán siguió el mismo criterio y llenó las casas, las calles, las plazas, los teatros, los hospitales, las iglesias con estos nuevos conceptos que se expresaron, como es lógico en escultura, en dos orientaciones diferentes:


Por un lado como un arte decorativo formando parte de los edificios. Por otro lado como expresión de una personalidad independiente, libre de compromisos arquitectónicos.
Ambas manifestaciones tienen una magnífica presencia en el Modernismo catalán, ya que normalmente los diferentes artistas desarrollaron ambas especialidades además de otras relacionadas, por ejemplo el diseño de medallas.


El taller de los hermanos Agapit y Venanci Vallmitjana estuvo en el origen de la escuela escultórica del Modernismo catalán. Aquí, Josep Llimona hizo estudios de perfeccionamiento de sus conocimientos artísticos que había empezado en Llotja. Llimona es uno de los mejores ejemplos de la escultura del Modernismo catalán.


Eusebi Arnau es también un gran escultor que desarrolló su actividad principalmente colaborando con arquitectos, en especial Domènech i Montaner, sus obras realizadas a veces con la ayuda de Eusebi Arnau, Pau Gargallo y Alfons Juyol, están presentes en Barcelona y en el resto de Cataluña.
Miquel Blay también colaboró con Domènech i Montaner, en especial en el Palau de la Música Catalana que muestra en el ángulo de la fachada su brillante escultura "[[http://www.gaudiallgaudi.com/ES001.htm#Popular airs|La canción popular]]".
Pau Gargallo nacido en Maella (Aragón) cerca de Cataluña en el año 1881, fue discípulo de Eusebi Arnau y trabajó en su taller. Tuvo magníficas relaciones con los artistas que frecuentaban los "Quatre gats", como Nonell, Picasso y otros. Los contactos de Arnau con Domènech i Montaner fueron el punto de partida de su colaboración para la realización de los trabajos escultóricos en edificios como el Palau de la Música Catalana y el Hospital de Sant Pau. Las esculturas de Gargallo no solo se hicieron en piedra, sino también en bronce y otros materiales.



LA ARQUITECTURA
A caballo entre dos siglos (1890-1910), la arquitectura modernista representa la transición de la arquitectura decimonónica a la arquitectura del S. XX. Su denominación implica la idea de innovación, novedad y proyección de futuro. El precedente hay que buscarlo en Williams Morris y en la Red House (Casa Roja). Él fue el verdadero inspirador de los "Arts and Crafts", movimiento que se caracteriza por la revalorización del trabajo artesanal frente a la deshumanización de la producción industrial y que poco a poco irá derivando en el Modernismo, que intenta la renovación y mejora artesanal aplicándolo a la máquina.

El modernismo es un estilo estético típicamente urbano. Busca unas formas más refinadas que las ofrecidas por la producción industrial, compaginando funcionalidad y belleza en un intento de crear una ciudad agradable, elegante, moderna y alegre. Es una manifestación burguesa con un fuerte componente ornamental inspirado en la naturaleza, la flora y la fauna.

Rechazan los esquemas simétricos en pro de lo ondulado, que transmite vitalidad, fuerza, asimetría e irregularidad. Se intenta expresar un componente de optimismo, que corresponde al estado psicológico de la clase social. Adquiere gran importancia el diseño y el deseo de integración de todas las artes, lo que convierte a los edificios de arquitectura modernista en obras muy atractivas.

En cuanto a los planteamientos arquitectónicos se trata de utilizar los nuevos materiales hasta las últimas consecuencias, no sólo por su utilidad espacial sino también por sus posibilidades expresivas. En lugar de copiar las formas clásicas (columnas, frontones, etc.) se busca la inspiración en los procesos y las formas de la naturaleza. Esta admiración por la naturaleza no se limita a la decoración sino también a la planta y a la estructura del edificio, concebido como un organismo vivo coherente en todas sus partes.

Arquitectura Modernista en Europa
Se le ha denominado de diferentes formas según los países: Sezessionstil en Viena, Modern Style en Inglaterra, Liberty en Italia, Jugendstil en Alemania, Modernismo en España y Art Nouveau en Bélgica. De hecho, estas tendencias no son exactamente iguales en cada país a pesar de que coinciden en el tiempo y tienen una estética común.

Víctor Horta es el pionero en Bélgica y en toda Europa. La Casa Tassel en Bruselas es el monumento más representativo, supone una reinterpretación global de la visión espacial y un diálogo continuo entre la flexibilidad del hierro y la dureza de la piedra.

El hierro se muestra y añade expresión a la estructura. Los soportes metálicos se dejan vistos, así la espacialidad se hace más abierta, más fluida, lo ingrávido triunfa sobre lo compacto. Horta estaba muy interesado en el mundo vegetal, en la estructura de las plantas y en la lógica constructiva. Esto lo traslada a su decoración, pero nunca representando explícitamente el mundo natural, sino guiándose por alusiones, sugerencias y evocaciones. Como por ejemplo, la delgadez de sus fustes (tallos de las columnas), su posterior desarrollo (ramificación), sus incursiones por el techo y el descenso (enredadera) por la barandilla. En Francia, Guimard es conocido por sus obras de metro de París, que buscan embellecer la ciudad industrial sin intervenir en la trama urbana.




Arquitectura Modernista en España
En España, el Modernismo tuvo una fantástica expansión, sobre todo en Cataluña, ya que estaba abierto a las corrientes procedentes de Europa. La tendencia iniciada por Viollet-le-Duc de recuperación del pasado arquitectónico medieval fue seguida también en Cataluña y completada con aportaciones islámicas.

Los orígenes catalanes los encontramos en la nueva Escuela Provincial de Arquitectura, creada en 1871 y dirigida por el arquitecto Elies Rogent i Amat. Posteriormente, un gran número de arquitectos dejarán magníficos testimonios en edificios residenciales, institucionales, religiosos, sanitarios, educativos e industriales, utilizando materiales de construcción tradicionales como el ladrillo y otros nuevos como el hierro. piedra y destaca la rica ornamentación del interior que todavía puede contemplarse en el vestíbulo y en el patio.

La Casa Amatller muestra las diferentes fuentes de inspiración del arquitecto, románico, gótico, siglo XVI, barroco y algunas influencias foráneas, como el coronamiento de la fachada que

Doménech i Montaner (1849-1923) es clave en la definición del "Modernismo arquitectónico" en Cataluña, mostró la vía para que la arquitectura reflejara el carácter nacional catalán. Sus obras se caracterizan por una mezcla de racionalismo constructivo y una fabulosa ornamentación inspirada en la arquitectura hispano-árabe y en el dibujo curvilíneo, como podemos observar en el Palau de la Música Catalana, en el Hospital de Sant Pau o en el Institut Pere Mata de Reus.Joseph Puig i Cadafalch (1867-1956), discípulo de Domènech I Montaner, construyó en 1901 la Maisson Macaya. La fachada está decorada con estuco blanco y esculturas en recuerda a las casas medievales de los Países Bajos. La fachada es una unidad que surge d e la combinación del hierro, la piedra y la policromía con la austeridad del esgrafiado, amarillo y blanco, que repite un solo dibujo. En el interior, los suelos están revestidos de mosaicos de tipo romano y azulejo de mármol blanco y el techo, presenta vigas polícromas y estucos esgrafiados.

La máxima figura es sin duda, Antonio Gaudí. Sus primeras obras, en las que reinterpreta estilos artísticos del pasado como el gótico y el mudéjar, evolucionarán a otras más naturalistas llenas de libertad formal y decorativa. Su fuente de inspiración será siempre la naturaleza, de la que extrae las formas vivas y ondulantes. Funde lo nuevo y lo antiguo, lo original y lo tradicional, lo bello y lo útil, lo personal y lo colectivo, lo catalán y lo universal. El Palacio Episcopal de Astorga, la Casa de los Botines, la Casa Calvet, la Casa Batló, La Pedrera, El Parque Güell y la Sagrada Familia son una muestra de ello.